Sutil despedida la de ayer
un simple roce de tus labios
una mirada distante
y el desvanecimiento
del poco sentimiento.
ese sentimiento que aún escaso
transformó por un minuto
las espinas en claveles.
Sutil despedida la de ayer
con una lagrima contenida
y el pecho terminando en
en grito ahogado.
Y mi puño ensangrentado
de tanto golpear el sentimiento
que aun lastimado
se niega a ser callado.
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