Cabizbajo y melancólico como siempre,
callando sus pocas palabras con la monotonía de su misma vida,
con los pulmones llenos del mismo polvo de su misma vieja habitación
Y no hacia mas que pensar en su mismo día,
tomaba entre sus dedos rotos la misma suerte que todos los días dejaba escapar,
lloraba las mismas lágrimas
Y tenia los mismos ideales, los mismos pensamientos
y lanzaba la misma moneda en el mismo aire,
Era el hombre del mismo día.
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