Heme aqui, en el umbral de mi ocaso.
con los hombros entumecidos con
el peso de los años, y el ardor sobre la
piel quemada de mi espalda por los
rayos de ese sol que calcina hasta mi alma.
Si, heme aqui, en este silencio que ensordece mis sentidos,
que recorre lentamente mi garganta.
que comienza en el alba, y me deja inerte
a un paso del umbral de mi ocaso.
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