Quien dijo que no podía escribir nada?
si las palabras brotan de mi mente
sin descanso, y esta tinta de mi pluma vieja,
se convierte en la miel que endulza las páginas
amargas de mi libreta olvidada.
Y todas las letras se amontonan sin importar
que palabras forman, y solo buscan en su
orden, encontrar su descanso en la tumba
de estas hojas blancas.
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